Sustentabilidad y turismo: Cómo ahorran energía los hoteles

El ahorro de energía es un hábito que, afortunadamente, es cada vez más apreciado y puesto en práctica. Desde la elección de artefactos y accesorios amigables con el medio ambiente, pasando por el uso consciente del agua, hasta una serie de hábitos que ayudan a reducir el consumo de energía y otros recursos valiosos. Si estas buenas noticias comienzan a ser cada vez más visibles en los hogares y espacios de trabajo, ¿cómo no aplicarlas también en el sector hotelero?

En rigor, el segmento de la hospitalidad suma en forma sostenida una serie de hábitos para ahorrar energía. En esta nota de Atalaya repasaremos cuáles son las estrategias más notables de los hoteles para reducir el consumo energético. Agradecemos el asesoramiento de ElectroFer, un especialista en iluminación e insumos eléctricos eficientes.

Como puntapié, es interesante notar que la gestión eficaz de la energía no sólo es una buena noticia para los hoteles en tanto empresas, logrando un ahorro monetario, sino que también es una válida estrategia para la captación de clientes, siendo que cada vez es más apreciado que se conserven los espacios naturales y que los emprendimientos muestren una amistad con el entorno y la salud medioambiental.

Al examinar cómo ahorran energía los hoteles es preciso diferenciar dos instancias. Por un lado, los hoteles en funcionamiento, ya construidos. En este caso, se aprecia el uso de iluminación LED en todos los espacios del establecimiento, a sabiendas de que estos artefactos permiten ahorrar hasta un 80 por ciento en el consumo energético en relación a las bombillas tradicionales. Según nos explica en especialista consultado, se trata de una inversión inicial que puede parecer alta aunque hay un rápido retorno: las buenas noticias llegan junto con la factura de luz. Una misma lógica corre para la elección de los artefactos electrónicos de diverso orden. Por caso, colocar los más eficientes en términos de consumo (los de categoría A) implica una erogación inicial mayor, aunque un ahorro sostenido a lo largo del tiempo.

Pero quizá la forma más conocida y eficaz para ahorrar energía en los hoteles es el sistema de tarjetas. En los hoteles más modernos, se han reemplazado las llaves para el acceso a las habitaciones por tarjetas, las cuales funcionan por proximidad. Pero su uso no se agota en la apertura de puertas: las mismas también se colocan en una base (una ranura) que activa el suministro de energía. De este modo, cuando los huéspedes se marchan de sus habitaciones no hay posibilidad de que dejen encendidas las luces, el televisor o los equipos de climatización.

Como decíamos, hay una instancia previa a la que también es interesante prestar atención. Hablamos de las decisiones que se toman al momento de la construcción de un hotel, variables que determinarán en buena medida cuán eficiente podrá ser en términos de ahorro energético. Por ejemplo, evaluar la orientación de la construcción, considerando el mejor modo para que sea cálido en invierno y fresco en el verano. En esta instancia también es fundamental la elección de los materiales: por ejemplo el empleo de determinados aislamientos y revestimientos que ayudan a mantener la temperatura en los ambientes y, de esta forma, hacer un uso más eficiente de los sistemas de climatización.

Sin dudas, hay también un relevante factor humano. Creemos que la mejor estrategia de ahorro energético, también en los hoteles, en la consciencia de quienes habitan los espacios. En este sentido, es fundamental concientizar al staff del hotel y a los huéspedes respecto a la importancia de cuidar los recursos energéticos y naturales.