La importancia de una buena oferta gastronómica en los hoteles

En cualquier negocio exitoso es fundamental buscar siempre la forma de dar un valor agregado al servicio que se ofrece para poder seguir destacando entre la competencia que suele aparecer. Esto es puntualmente importante en la hotelería, ya que la oferta crece y la demanda no suele acompañar por igual en todas las temporadas. Los hoteles que son capaces de sortear los meses de menor turismo han encontrado varias opciones para sumar a sus instalaciones y asegurarse de seguir siendo relevantes incluso en visitas de fin de semana, buscando atraer a nuevos huéspedes con servicios de spa o actividades que inclinen la balanza a su lado a la hora de elegir dónde hospedarse.

La oferta gastronómica en los hoteles es sumamente importante para la mayoría de sus clientes: aun si están ubicados en zonas céntricas y con fácil acceso a restaurantes, para muchos huéspedes contar con un menú competente sin tener que moverse apenas se levantan es un diferencial importante para decidir por un hotel sobre otro. Y para los dueños de los establecimientos, poder estar a la altura de las expectativas es tan difícil y costoso como se desee.

Si bien muchos optan por tener un staff de chefs, panaderos, pasteleros y demás  a disposición, puede resultar una opción no muy rentable durante los meses de menor movimiento. Para aquellos que no cuenten con esta posibilidad, hay varias formas de poder acceder a este servicio extra y sin necesidad de generar una nueva estructura dentro del esquema de negocio que se maneje.

Tomar ventaja de la amplia variedad de productos congelados en Argentina es un movimiento hábil y que puede cambiar completamente el nivel de un menú.  Abastecerse de pizzas y empanadas para ofrecerlas como un menú globalmente aceptado como servicio a la habitación no sólo no requiere siquiera tener un espacio destinado a un comedor y puede ser la gran salvación de un turista que llega hambriento después de un largo día, dejando un margen favorable no sólo en la economía del hotel sino en la experiencia del usuario.

Sin embargo, es sabido que uno de los diferenciales en los que muchos turistas se fijan es en la opción de tener un desayuno incluido, por más sencillo que sea, para poder asegurarse la primer comida del día apenas se levantan y antes de encarar su itinerario.

Tener un buen proveedor de café, ofrecer una buena variedad de tés y algunos jugos de frutas naturales son la base para comenzar y sumar panes, medialunas y facturas congeladas que sólo llevan unos minutos de horno para dar la sensación de estar recién horneadas.

Es importante buscar un distribuidor confiable que asegure la mejor calidad de productos y pueda encarar el abastecimiento regular del lugar, y tomar esta adición de servicio como una inversión que puede resultar altamente beneficiosa.

Productos como cereales, frutas de estación y lácteos también son siempre bienvenidos para ampliar las opciones entre las cuales las personas podrán elegir y cuanta más variedad haya, mejor será la experiencia del huésped y más posibilidades habrá de fidelizarlo para su próxima estadía.